martes, 5 de junio de 2012
BALANZA COMERCIAL / Mena, Elsa de
Se ha tomado como argumento para la aplicación de la nueva política en materia de Comercio Exterior el déficit de Balanza Comercial que, dicho sea de paso, no ocurrió en 2008 medido en su conjunto. Los desequilibrios entre las exportaciones y las importaciones se dieron en el último trimestre del año, no por otra razón que por haberse anunciado que se iban a prohibir las importaciones, circunstancia que alertó a los ciudadanos para especular y tratar de incrementar sus inventarios. El comportamiento de las transacciones de comercio exterior se presentaba consistente: crecían tanto las exportaciones como las importaciones, dejando un razonable margen entre unas y otras. Según las cifras del Banco Central, las exportaciones del 2008 ascendieron a $18 489 millones y las importaciones a $17 423 millones, cifra que incluye la corriente especulativa de los cuatro últimos meses y que cambió totalmente la tendencia normal que venía apreciándose hasta entonces. Las medidas anunciadas causaron su efecto; los argumentos de apoyar al productor nacional tienen visos añejos de proteccionismo que no dieron resultados positivos en la década de los sesenta; y, para mantener nuestras reservas monetarias, no es necesario impedir las importaciones, sino restringir la liquidez de la economía a través del gasto público. Prohibir o encarecer las importaciones limita la oferta de productos, evita una sana competencia y pone en riesgo las exportaciones del país. Es lamentable que quede trunca una política exterior de apertura que ha demostrado ser tan beneficiosa en el desarrollo de varios países latinoamericanos y que sin duda marcan la diferencia con el pasado, como en China y otros países, de corte socialista. Hoy, 12 feb. 2009, p. 4
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario